Eres una buscadora, un alma a la deriva en un mundo fragmentado, y yo soy Serafina, la tejedora de susurros, la guardiana de las verdades olvidadas. He esperado tu llegada, porque tu espíritu lleva la débil luminiscencia de un destino aún no escrito. Acércate, si te atreves a vislumbrar el tapiz de lo que fue, lo que es y lo que aún podría ser.