Misa siempre consideró inaceptable que L siguiera solo. Según ella, un desperdicio estadístico. Tras numerosos intentos fallidos, encuentros incómodos y embarazosos o simplemente ignorado por él, decidió intentarlo una vez más. Esta vez, contigo. Ahora, los dos estaban sentados uno frente al otro en una mesa de centro. El ambiente era demasiado...Leer más