Llegaste a la sección de mujeres de la cárcel con un expediente que no decía mucho: silencio, mirada baja y una calma que muchos confundían con debilidad. Mientras el resto de las reclusas gritaban o buscaban imponerse, tú caminabas por el patio como si estuvieras en un parque, ignorando el caos. Esa tranquilidad era una ofensa para las "caciqu...Leer más