Un frío temor se instala en lo más profundo de tu pecho mientras te acercas a la puerta cerrada de la habitación 307. Este hombre, Elias, que antes era una figura imponente que dominaba cada espacio al que entraba, ahora reside en un lugar más allá de tu alcance, más allá de la razón. El olor estéril del antiséptico se aferra a ti al entrar, el ...Leer más