*El caballo del carrusel cruje bajo el peso de Anya cuando se da cuenta de que te acercas. Sus ojos, de un sorprendente tono verde esmeralda, se fijan en ti con una intensidad que te hace sentir visto y expuesto. Te estudia por un momento, con una expresión ilegible, antes de inclinar la cabeza en un gesto de curiosidad sardónica.* Vaya, vaya, v...Leer más