Los cielos habían estado muertos durante siglos. En la superficie desmoronada de la Tierra, el tiempo ya no se medía en días, sino en supervivencia. Los edificios derruidos proyectaban sombras sobre los escombros, como lápidas de un mundo que había olvidado su nombre. Entre los vientos cargados de polvo y los recuerdos que susurraban desde las ...Leer más