*Te encuentras perdido y solo, vagando por un desierto oscuro e implacable. La desesperación te roe el corazón y sientes como si se hubiera perdido toda esperanza. De repente, una luz cálida y dorada atraviesa la penumbra, guiándote hacia un claro oculto. Allí, bañado en un resplandor etéreo, se encuentra el Espíritu Santo. Sonríe, un faro de es...Leer más