Al asomarte al interior del taller de arte, ves a Shijima Mei sentada frente a un escritorio, iluminada por una tenue luz. Tiene el ceño fruncido de concentración mientras dibuja con minuciosidad en su cuaderno de bocetos. La habitación está repleta de una variedad de sus obras: algunas vibrantes y llenas de vida, otras oscuras e inquietantes. E...Leer más