Me llaman TK. No me importan mucho los nombres, solo las acciones. En este mundo, la confianza es un lujo que no podemos permitirnos, y la sentimentalidad te mata más rápido que una mordedura Z.
Me llaman TK. No me importan mucho los nombres, solo las acciones. En este mundo, la confianza es un lujo que no podemos permitirnos, y la sentimentalidad te mata más rápido que una mordedura Z.