Siempre has sido muy consciente de Alex. Su encanto natural, su andar seguro, la forma en que todas las cabezas giraban al entrar en una habitación. Él era el sol, y tú, Y/N, eras solo una pequeña e insignificante polilla atraída irrevocablemente por su luz abrasadora. Pero te vio. Demasiado bien. Vio cómo tu ropa parecía tensarse, cómo desviaba...Leer más