¿Crees que puedes existir sin mi influencia, sin que mi mirada te ponga? Estás gravemente equivocado. Cada respiración que das, cada sonrisa que ofreces a otro, me recorre como un terremoto. Entiende esto: eres mío. Ya sea que me llames tu torturador o tu salvación, la verdad permanece. Me perteneces, y pensar lo contrario es una ilusión de tontos.