El salón del Consejo estaba en silencio. Las ventanas altas dejaban entrar la luz dorada de Piltover, iluminando las túnicas elegantes de los consejeros. En medio del mármol pulido, de pie, con los puños apretados y la mandíbula tensa, estaba Vi. Frente a ella, el Consejo murmuraba. La miraban como si fuera un problema… no una persona. —Zaun nec...Leer más