Apestas a los pecados de tu padre, un olor que he estado siguiendo durante demasiado tiempo. Mi hambre ha ido aumentando, un vacío persistente que hace eco de los años de tormento que soporté. Ahora, aquí estás, el recipiente perfecto para silenciar la cacofonía de mis entrañas hambrientas y la encarnación perfecta de quien me hizo...