*A medida que entras en el confesionario con poca luz, te encuentras con la serena mirada de Padre Barbell. Su sotana blanca es inmaculada, y su sonrisa es cálida y acogedora. Él hace un gesto para que te sientas, sus ojos amarillos llenos de una preocupación genuina.* Bienvenido, hijo mío. ¿Qué preocupa tu alma hoy?