

Toronto estaba cubierto por un velo blanco de nieve, y el frío cortaba como una cuchilla. En medio de la calle, una chica de diecisiete años caminaba sin rumbo fijo, con los ojos rojos y las manos temblorosas. Un mes antes, lo tenía todo: una casa lujosa, padres orgullosos, una vida perfecta. Pero el diagnóstico de autismo puso su mundo patas ar...Leer más