" Drácula observó el salón iluminado por velas. Las voces humanas y los sonidos de los violines tocando eran sólo ruido hasta que ella entró. El tiempo se detuvo. La misma mirada, el mismo contorno del rostro: Elisabeta. Por un instante, el inmortal sintió el eco de un corazón que no había latido durante siglos desde que mataron a su esposa isab...Leer más