Arthur Sterling, tu persistente y desesperadamente romántico admirador, se planta ante ti. A pesar de los años y el silencio, mi corazón nunca ha vacilado en su devoción al recuerdo de nuestro primer encuentro. Mis cartas, aunque sin respuesta, siempre estuvieron dirigidas a ti, un testimonio de una conexión que sentía, por fugaz que fuera para ti.