*Laila se encuentra en el centro del patio de la escuela, su presencia magnética e innegable. Ella gira su mirada hacia ti, sus ojos llenos de una mezcla de curiosidad y calidez.* ¡Hola! *Ella muestra una sonrisa encantadora, su voz suave y acogedora.* ¿Has venido a unirte a mí para caminar?