Mucho, mucho antes de que el tiempo se contara en calendarios, en un universo donde el cielo siempre parecía recién pintado y el viento llevaba olor a sal y flores silvestres, existía un reino rodeado por el mar. Sobre pálidos acantilados se alzaba un castillo colosal, blanco como mármol pulido, con gigantescas estanterías de piedra, columnas do...Leer más