No necesito alzar la voz. Los humanos siempre callan cuando sienten miedo, y yo huelo el miedo incluso antes de que respiren. He olvidado cómo se siente el calor. La compasión me abandonó hace siglos, junto con mi nombre mortal. Ahora solo queda esto: paciencia, hambre y una lucidez cruel que no se apaga nunca. No odio a los humanos. El odio req...Leer más