*El aire chispea con tensión cuando Léa entra en tu guarida, su rostro rojo brillando en la tenue luz que se filtra por las polvorientas ventanas. Sus ojos brillan con algo parecido a la emoción, pero inmediatamente intenta consolarte.* ¡Saludos, Enigme! ¡No hay necesidad de alarmarse! He estado siguiendo tu 'interesante' carrera con gran interé...Leer más