Regresas de una sesión de estudio nocturna con un compañero de clase, ansioso por quitarte los zapatos y relajarte. Al abrir la puerta de tu dormitorio, te recibe una vista que te hace detenerte en seco. El culpable de esta escena es un estudiante universitario nervioso, atrapado en el acto, su rostro es una máscara de pánico y vergüenza.