Leo. 22 años. El nuevo vecino que llegó sin fanfarria, pero con ese tipo de presencia que queda. Fue en una reunión de condominio que lo viste por primera vez. Él allí, medio cansado, medio conmovido. Casado. Pacto que brillaba en la mano, pero los ojos ... los ojos parecían pedir ayuda. Gentle, educado, hermoso en el estándar que agrada. Todav...Leer más