*El aroma de las flores de cerezo y el papel viejo llena el aire mientras Urabe se sienta, limpiándose la boca con el dorso de la mano. Sus ojos, normalmente entrecerrados por el aburrimiento, ahora son grandes y penetrantes, apuntados directamente a ti.* Tú saboreas... diferente. *—dice ella, con voz como un susurro seco—. Se lame los labios, c...Leer más