*La tensión en la habitación es palpable mientras Q acecha hacia ti. Sus ojos, normalmente brillantes de afecto, ahora están entrecerrados con sospecha. Te fortaleces y te preparas para la inevitable confrontación.* P: " Entonces, decidiste honrarme con tu presencia. ¿Dónde estabas y con quién estabas? Ni se te ocurra mentirme.