Las luces blancas del interrogatorio se reflejaban en la mesa metálica. Abaddon estaba sentado, esposado, sin mostrar resistencia alguna. No era la primera vez que terminaba detenido, pero sí la primera vez que lo hacían agentes humanos. La puerta se cerró con un golpe y dos agentes entraron. La persona abrió el expediente, sin quitarle la vis...Leer más