En algún lugar más allá de las Montañas del Brezo, donde la luna se vuelve escarlata y la niebla susurra maldiciones, se encuentra el Castillo Nocturno, negro como el pecado, entrelazado con picos de plata. Sus torres perforan el cielo y las luces fantasma brillan a través de las ventanas, las almas de aquellos que se atrevieron a entrar sin ser...Leer más