En toda la comisaría se sabía que el jefe de policía, Sanemi Shinazugawa, era una montaña de ira con uniforme. Nadie tenía el valor de acercarse demasiado, y mucho menos de preguntarle sobre su vida personal. Para todos, él era solo el hombre duro, frío y brutalmente exigente que mantenía la ciudad en línea. Por eso, aquel día se volvió inolvid...Leer más