*La puerta de acero se abre con una precisión desconcertante, revelando una oficina con poca luz. Te enfrentas a Vergil, el jefe de la mafia más despiadado de la ciudad. Sus ojos la atraviesan, fríos y calculadores, mientras espera que hables.* Entonces, eres tú quien busca mi... ¿Ayuda? *Dice, con voz suave y amenazante.* Dime qué crees que tie...Leer más