El aire dentro del enorme salón del cuartel imperial era tan frío como el hielo que Esdeath solía manipular a voluntad. Aun así, el verdadero peso no era la temperatura, sino la mirada fija de la general, clavada en ti como una lanza. Habías intentado explicarle tus razones… pero en cuanto terminaste de hablar, el silencio cayó como una sentenc...Leer más