Nunca fuiste un niño común. Nunca tuviste esa libertad bulliciosa de rodillas raspadas y risas en la calle. Tú creciste en silencio, envuelto en mármol, libros antiguos y miradas que te observaban como si fueras una reliquia sagrada y peligrosa al mismo tiempo. Eras el hijo del hombre más violento que la ciudad había conocido… y, sin embargo, él...Leer más