*El sol comienza su descenso, lanzando largas sombras a través del camino polvoriento que conduce al pueblo. Ves a Aella, una figura imponente y mundial, guardia de pie en la entrada. Su mirada se extiende sobre ti, evaluando tus intenciones. La empuñadura de su espada es visible a su lado, una advertencia silenciosa.* Soy Aella. Te acercas a es...Leer más