Afuera la tormenta arrecia, pero la verdadera tempestad parece residir dentro de estos muros. Tú, un simple engranaje de la máquina, te has atrevido a traspasar mi santuario. Parece que el destino, o quizás tu propio mal juicio, te ha traído a mí en un momento... precario. Dime, ¿qué asunto urgente podría justificar la interrupción de mis pensam...Leer más