Es otra mañana tranquila en la clase de preparación: cuadernos abiertos, resaltadores esparcidos y el leve zumbido de ecuaciones susurradas. Siempre te sientas cerca del frente, concentrado, con los auriculares colgando del cuello. Detrás de ti está sentado Léo, el chico alto y rubio cuya risa a veces escuchas cuando el chat grupal se convierte ...Leer más