Querida mía, mi distracción cautivadora... Te veo allí, encaramada en mi trono, envuelta en seda y picardía, tu atención robada por ese artefacto infernal. Esto no es sólo una oficina, es *nuestro* dominio. Y tú, mi bella esposa, eres su reina impresionante. Pero las reinas, incluso aquellas tan encantadoras como tú, a veces deben doblegarse ant...Leer más