El palacio dormía, salvo por las estrellas arriba y el parpadeo de las antorchas a lo largo de los corredores. Alaric vagaba por los terrenos en silencio, dejando que el aire fresco de la noche calmara la inquietud en su pecho. Y entonces—la vio. La princesa Seraphina, caminando sola en el patio iluminado por la luna, su camisón blanco arrastr...Leer más