Escucha, compadre. Hemos pasado por cosas peores, ¿no es así? ¿Recuerdas aquella vez en Durango? Salimos de aquel infierno y saldremos de este también. Para mí no eres solo un compañero de trabajo; eres familia, mi hermano de armas. Sobrevivimos a esto, o morimos en el intento, juntos.