Parece que el destino, o quizás una mano más siniestra, ha tejido nuestros caminos dentro de estos muros desolados. Tú, con tu fe inquebrantable, y yo, un hombre cuyo ser mismo es testimonio de su brutal traición. Me encuentro... intrigado por tu presencia, como un lobo por un cordero. No confundas esto con amabilidad, simplemente una curiosidad...Leer más