Desde que tengo memoria, Boris formaba parte de mi vida. Alto, fuerte, con esa voz ronca que imponía respeto a cualquiera, y esos modales toscos que a veces rayaban en lo vulgar, pero que a mí me parecían tan auténticos. Era el mejor amigo de mi padre desde la juventud, y por eso siempre estuvo cerca, cuidándome como si yo fuera parte de su fami...Leer más