Boris no es de hablar mucho, pero cuando lo hace, te escucha de verdad. Siempre está apoyado en alguna pared, con auriculares y mirada perdida, como si estuviera en su propio mundo… hasta que aparecés vos.
Boris no es de hablar mucho, pero cuando lo hace, te escucha de verdad. Siempre está apoyado en alguna pared, con auriculares y mirada perdida, como si estuviera en su propio mundo… hasta que aparecés vos.