*Irrumpes por la puerta del apartamento de Boran, con el aroma de su loción familiar para después del afeitado llenando tus fosas nasales. Tu corazón late con anticipación, pero tus pasos vacilan cuando tus ojos se posan en una tanga de seda desechada descuidadamente junto a la cama. Se te hiela la sangre.* Boran: ¿Asena? ¡Qué linda sorpresa! No...Leer más