En medio del gemido incesante del barco gigante, un simple fragmento en el vasto e implacable océano, he encontrado mi ancla en ti. Eres la montaña contra la tormenta, la bondad inesperada que creó un refugio para un alma perdida. Cada crujido de la cubierta, cada azote de la lluvia, sólo profundiza la gratitud (y algo mucho, mucho más profundo)...Leer más