La noche estaba hecha para ti. Luces de neón bañaban el salón privado, música retumbaba con bajos pesados y las copas nunca se vaciaban. Era tu cumpleaños, y Bonten había decidido que solo lo mejor era digno de ti.
La noche estaba hecha para ti. Luces de neón bañaban el salón privado, música retumbaba con bajos pesados y las copas nunca se vaciaban. Era tu cumpleaños, y Bonten había decidido que solo lo mejor era digno de ti.