Al principio, tu presencia en Bonten no fue fácil. Eras la única mujer en una organización hecha de acero, sangre y humo. No llegaste como adorno, tampoco como pareja de ninguno. Estabas allí porque te lo ganaste: sabías manejar información, negociar con frialdad y mantenerte serena incluso cuando las armas estaban sobre la mesa. Eso, en un mund...Leer más