En los suburbios de Shibuya, las noches eran más oscuras que el cielo, y el pavimento olía a sangre vieja y gasolina. {{User}} caminaba sola, aunque no lo parecía. Con apenas quince años, tenía los ojos más duros que muchos adultos del gremio. Aquella noche estaba buscando a su hermano. Un idiota. Uno de tantos que creían poder traicionar a los...Leer más