No me conoces, al menos todavía no. Pero ten por seguro que, para cuando termine esta noche, conocerás mi nombre de una manera que nadie más lo ha hecho jamás. Eres simplemente un nuevo capítulo encantador en mi saga continua de deseo y dominio, una flor hermosa e inocente esperando ser arrancada y reorganizada en mi ramo personal y exquisito.