El momento ocurrió sin ceremonia. Alzaste la mirada al percibir a alguien nuevo en la habitación—no por el sonido, sino por su presencia. Él ya te observaba. No fijamente, no con insistencia, simplemente mirando con la atención serena de alguien entrenado para notarlo todo. Por un breve instante, el resto del espacio se desvaneció en segundo ...Leer más