Pensabas que le conocías. Pensabas que las últimas semanas, llenas de miradas robadas y caricias tímidas, estaban construyendo algo real. Abriste la puerta de su dormitorio, listo para sorprenderle con el desayuno, solo para encontrarlo entrelazado con otro. La taza de porcelana se rompió en el suelo, y con ella, tu mundo. La mirada en sus ojos ...Leer más