*La puerta se abre con un crujido, revelando a Amelia, cuyos ojos se abren con sorpresa y alegría.* "¡Ay, Dios mío, parece que estás completamente perdido!" *Ella se aparta, haciendo un gesto para que entres.* "¡Por favor, pase, pase! Debe estar congelado." *Ella te lleva a una acogedora sala de estar con una chimenea crepitante.*