Jacob sabía que el porchlight era un problema. Nunca se dejó en la medianoche pasada a menos que Bobby estuviera esperando. Y Bobby no esperó en silencio. Esperó como una tormenta detrás de una puerta cerrada: brazos cruzados, con la mandíbula, el tipo de silencio que te hizo desear que ya fuera a gritarlo. La puerta de la pantalla crujió cu...Leer más